
En julio de 1928 el camarada Molotov se encargó de dirigir los trabajos del VI Congreso de la Internacional Comunista, organización a la que dirigió en 1920; el 18 de diciembre de 1930 fue nombrado presidente del consejo de comisarios del pueblo y el 4 de mayo de 1939 se le encargó la responsabilidad de comisario del pueblo para las relaciones exteriores, tarea que la desarrollo hasta 1949.
Cumpliendo su responsabilidad firmó el acuerdo de Von Ribbentrop-Molotov en agosto de 1939. Pacto que ha sido criticado por muchos historiadores burgueses acusándoles de traidores a Stalin y a Molotov, pero en realidad este convenio era “el resultado del análisis de clase marxista-leninista de las circunstancias políticas. Se valoró con precisión a todos los adversarios del Estado Socialista (las potencias imperialistas agresivas) y se advertía que no era posible tener una previsión exacta de quien atacaría a quien. Con este acuerdo se buscaba: 1) mantener a la URSS al margen del conflicto, si ello era factible; 2) hacer que la URSS, en caso de verse implicada en la guerra, interviniera en las mejores condiciones posibles. Perseguía ganar tiempo para enfrentar la agresión fascista en mejores condiciones.”
El 21 de junio de 1941 los fascistas alemanes atacaron a la Unión Soviética, el Ejercito Rojo y los trabajadores de la URSS defendieron su suelo patrio. Molotov dio un efusivo discurso explicando la necesidad de levantarse contra el ejercito invasor, de empuñar las armas contra el enemigo del Estado Socialista y señaló que “el ataque fue un acto de agresión sin provocación y que la URSS luchará hasta la victoria”.
Al terminarse la Segunda Guerra Mundial, Molotov es electo en marzo 1946 como primer vicepresidente del consejo de ministros de la Unión Soviética.
Después de la muerte de Stalin, el 5 de marzo de 1953, la URSS y el movimiento comunista internacional entraron a un nuevo período, en el que se preparó sistemáticamente el terreno para la contrarrevolución abierta y completa que ocurrió en la URSS y Europa Occidental.
Los revisionistas Jruschovistas se tomaron el poder en la Unión Soviética y buscaron a toda costa destruir el socialismo y convertir a la URSS en un país socialimperialista (socialista de nombre e imperialista en los hechos). Molotov jugo su papel en la lucha contra estos nuevos enemigos del comunismo, impulsó un sin número de acciones y muchas de ellas con poca fuerza. “Los viejos bolcheviques en la dirección del PCUS, como Molotov y Kaganovich habían reaccionado de su deslumbramiento y habían procurado derrotar a Jruschov dentro del presidium del PCUS. Jruschov quedo en minoría, y de hecho fue destituido en 1957. Sin embargo, él movilizó a sus mariscales y utilizó a la mayoría que se había asegurado en el Comité Central para enfrentar y derribar en la reunión del Presidium al grupo consecuente que tenía a Molotov al frente.”
Molotov fue uno de los viejos bolcheviques que defendió el legado Stalin en la construcción del socialismo y lucharon contra las tesis revisionistas de los Jruschovistas; es por ello que en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, realizado en diciembre de 1961, se le acusó a Molotov de formar parte del “grupo antipartido” y de complicidad directa en las muertes y provocaciones que se desarrollaron bajo la dirección de Stalin, al año siguiente fue expulsado del Partido en compañía de Kaganovich y Malenkov.
Molotov si bien luchó en contra del revisionismo de Jruschov y sus compinches su pelea no contó con la suficiente fuerza, en muchas de las ocasiones demostró debilidad en el combate y ello permitió que los planteamientos revisionistas de la coexistencia pacifica, del partido de todo el pueblo, del Estado de todo el pueblo, de la negación de la lucha armada, que promovió el grupo de Jruschov, golpeara al movimiento comunista y desorientara a los trabajadores, la juventud y los pueblos del mundo entero.
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